6 comidas tradicionales que tienes que probar en Sevilla

Los mejores guisos de la cocina tradicional sevillana son tan sencillos que pueden parecer casi sosos cuando se encuentran en un menú. Pero la sabia combinación de ingredientes, las técnicas de cocción lenta y el uso matizado de las especias y los condimentos, por los que es conocida la cocina andaluza, hacen que le brinden unos recuerdos inolvidables de su viaje a Sevilla.

Rabo de toro

Uno de los platos más potentes y sabrosos que se pueden probar en Sevilla es el rabo de toro estofado. El rabo se divide en gruesos segmentos y se cuece a fuego lento durante horas, en una salsa de vino tinto, caldo y verduras (normalmente cebolla y zanahorias, pero la receta exacta varía de un lugar a otro).

El resultado es una carne tan tierna que se deshace al rozar con el tenedor y un sabor rico y sensual que tiene pocas similitudes en la cocina española. Los bares que rodean la histórica plaza de toros de Sevilla son los mejores lugares para degustar este plato tradicional, ya que se puede disfrutar de él en su propio contexto, mientras se contemplan las paredes cubiertas de parafernalia taurina y cabezas de toro montadas. El rabo suele servirse con patatas fritas crujientes y trozos de pan para mojar la exquisita salsa.

Si no mojas pan, estás desperdiciando uno de los placeres más absolutos que existen.

Solomillo al whisky

El solomillo al whisky -lomo de cerdo frito en salsa de whisky- es, casi con toda seguridad, el resultado de un experimento culinario nocturno de hace siglos, y es un producto típico de los bares de tapas más tradicionales de Sevilla, sobre todo de los de Triana.

Para este plato clásico, se fríen finas lonchas de lomo en una reducción de whisky, normalmente con un poco de ajo y aceite de oliva, y a continuación se presenta con el típico festival de carbohidratos de pan y patatas fritas. La salsa, como puede imaginarse, tiene un delicioso toque dulce y da vida a lo que a veces puede ser un corte de carne ligeramente aburrido. Se disfruta mejor en un bar de tapas ruidoso y abarrotado a la hora de comer, acompañado de una copa de vino blanco o de jerez.

Flamenquines

Al igual que las croquetas tradicionales, estos deliciosos aperitivos de carne son una visita obligada en la capital andaluza. Si fuéramos puntillosos, los flamenquines no deberían figurar en esta lista, ya que su origen es cordobés, pero todos los bares de tapas de Sevilla le dan su propio toque a este clásico andaluz.

Las láminas de jamón ibérico y los trozos de queso de cabra (el tipo de queso varía, pero el de cabra es el mejor) se enrollan en lomo de cerdo, se pasan por huevo batido y pan rallado y se fríen.

Posiblemente no sea uno de los platos más sanos de Sevilla, pero habrá que olvidarse de eso y probarlo de todas formas. Se supone que su nombre se debe a los ayudantes flamencos de Carlos V, cuyos cabellos y complexiones claras eran de un color similar al del exterior de los flamenquines.

Espinacas y garbanzos

Los sevillanos no son muy dados a los platos vegetarianos, pero éste es uno de los mejores y aparece en los menús de la mayoría de los locales de tapas de la ciudad. Las espinacas con garbanzos pueden no parecer muy atractivas, pero el plato es un ejemplo más de lo bien que se combinan y cocinan los ingredientes más sencillos en la cocina andaluza.

Las espinacas marchitas se mezclan con garbanzos cocidos, generosas cantidades de condimentos y toques de cúrcuma y comino -un signo revelador de la herencia árabe del sur de España- para crear unas tapas asombrosamente saciantes. Normalmente se sirve con una rebanada de pan frito, y un plato de tamaño decente de este alimento básico sevillano es capaz de satisfacer incluso a los más carnívoros.

 

Carrillada de cerdo

Cuando los españoles dicen que utilizan todas las partes del animal que cocinan, no están bromeando. Si las manitas de cerdo le parecen demasiado, opte por la carrillada de cerdo. Al igual que el rabo de toro, este delicioso bocado se cocina a fuego lento en una intensa salsa a base de tomate, con cebolla y vegetales de raíz, para obtener la máxima ternura y sabor. Se trata de un plato muy popular entre los sevillanos y lo mejor es disfrutarlo como plato principal con un rico vino tinto. Una prueba exquisita de que los mejores cortes de carne se encuentran en las partes más improbables de un animal. Los testículos de cerdo, por cierto, pueden encontrarse en el menú de otros lugares del sur de España.

Carne guisada

En algún lugar de la carta de Sevilla se encuentra un plato que suena más a algo que se pediría en una tienda de kebabs a las 3 de la madrugada que a un sabroso aperitivo, pero sería prudente probarlo de todas formas. Carne en salsa es el nombre genérico que reciben las carnes guisadas que se preparan a la perfección en todos los bares de tapas de Andalucía. Sevilla no es la excepción y ofrece una gran variedad de locales para probar este clásico tan sabroso y satisfactorio. La carne suele ser de cerdo o de ternera, y está perfectamente sazonada (a veces con un poco de pimentón) antes de ser cocinada lentamente y con cariño en salsas a base de tomate y vino tinto cuyo sabor varía de un local a otro, pero que siempre le dejará con ganas de más. Los tiernos trozos de carne suelen servirse acompañados de crujientes patatas fritas y pan, y es mejor acompañarlos con una cerveza fría o un vaso de vino tinto.

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